Preguntas generales
Dudas frecuentes sobre desarrollo web, SEO, apps y diseño UX/UI.
General FAQs
Cada agencia es un mundo: algunas solo se encargan de programar, otras solo de diseñar, otras solo del marketing. En Calatayud Digital Solutions el desarrollo y el marketing van cogidos de la mano, porque separarlos crea problemas que alguien acaba pagando. Un proyecto web que no está pensado para posicionarse o para convertir visitas en clientes es un proyecto a medias.
Las dos cosas, aunque buena parte de los clientes son pymes. El tamaño del proyecto manda más que el tamaño de la empresa. Hay negocios pequeños con proyectos complejos y empresas grandes que necesitan algo muy concreto. No filtramos por facturación.
Realizamos una primera revisión de la situación digital en la que te encuentras, sin costes y sin compromiso. Miramos lo que tienes, lo que falta y lo que se podría mejorar. No es una presentación de ventas, es un análisis real. Si después no encajamos, te vas con información útil de todas formas.
Hay un punto de contacto claro desde el primer día. No desaparecemos entre reuniones ni mandamos informes automáticos que no dicen nada útil. Si algo cambia o hay un problema, lo comunicamos antes de que tengas que preguntarlo.
Sí, aunque gran parte de nuestros clientes están aquí. El trabajo digital no tiene límites geográficos. La única diferencia que podemos encontrar son los horarios y, en algunos proyectos, los requisitos legales, que revisamos desde el principio.
Es más habitual de lo que parece. La primera reunión existe precisamente para eso. No hace falta llegar con todo claro, hace falta llegar con el problema que quieres resolver. A partir de ahí se ve qué tiene sentido y qué no.
Una web parte desde 1.200€. Los precios son fijos, no van variando a medida que avanza el proyecto: lo que se firma es lo que se paga.
El SEO básico parte desde 450€ al mes. Existen varios planes, pero antes de recomendarte uno de ellos analizamos el estado de tu web y la competencia real del sector.
El hosting cuesta 120€ al año y el dominio 20€ al año. También contamos con una bolsa de horas exclusiva para cambios puntuales o nuevas funciones, sin compromisos mensuales fijos si no los necesitas.
Sí, de hecho siempre comenzaremos con una auditoría gratuita. La primera conversación no compromete a nada. Si después de hablar no encajamos, no nos andaremos con rodeos: no tiene sentido perder el tiempo de nadie.
No. Lo que está en el presupuesto es lo que se paga. Si durante la ejecución del proyecto aparece algo que deba ser revisado o modificado y no estaba previsto, nuestro primer paso será comunicarlo antes de hacerlo.
En primer lugar analizamos la web y vemos qué hace la competencia. Es después de este momento donde se define qué y cómo trabajar. Normalmente es una combinación de aspectos técnicos, contenido y enlaces. Lo que se trabaja en cada caso depende del punto de partida, no de una lista fija. Los planes tienen un alcance definido, pero lo que se prioriza dentro de ese alcance depende de cada caso, no de una plantilla.
Quizá puedas aprender lo básico y llegar a gestionar alguna cosa, pero el SEO requiere mucho tiempo, constancia y sobre todo conocimiento técnico. Si a esto le sumas tener que gestionar un negocio, rara vez tiene sentido que seas tú quien también se encargue de esto.
Por norma general sí, pero se debe revisar el nivel de competencia y el tiempo necesario dependiendo del sector. Dependiendo del mercado en el que te encuentres, llevará más o menos esfuerzo. Antes de empezar analizamos el terreno para no prometer nada que no sea realista en cada caso.
Es un análisis del estado técnico y de contenido de tu web desde el punto de vista de Google. Gracias a ella podemos ver qué está frenando el posicionamiento y por dónde debemos empezar. Es el primer paso para diseñar una estrategia SEO.
A diferencia de la publicidad, lo que se ha construido bien no desaparece de golpe. El posicionamiento puede ir bajando con el tiempo si no se mantiene, pero no se apaga como un anuncio. Es una de las diferencias más importantes respecto a otras formas de conseguir visitas.
Una app móvil se instala en el dispositivo y puede acceder a funcionalidades como la cámara o las notificaciones. Una aplicación web funciona desde el navegador, es más flexible y se actualiza sin depender de tiendas. Cuál tiene sentido depende de cómo la van a usar las personas para las que se diseña, no de preferencias técnicas.
Sí, y es algo que hacemos con frecuencia. Las migraciones tienen su complejidad porque hay que entender bien lo que existe antes de tocar nada. Quedarse con una herramienta que ya no da más de sí acaba saliendo más caro que hacer el cambio en el momento adecuado.
Sí. Si tienes un proyecto en mente o un sistema que necesita mejoras, la primera conversación sirve para entender qué tiene sentido construir y qué no. Sin compromisos y sin tecnicismos innecesarios.
APIs, ERPs, CRMs, pasarelas de pago, sistemas internos. Si hay dos herramientas que deberían hablarse y no lo hacen, casi siempre se puede construir el puente. Es uno de los trabajos más frecuentes en proyectos de desarrollo a medida.
Depende de lo que se acuerde antes de entregar. Un sistema sin un plan de mantenimiento claro es un problema esperando a aparecer. Por eso es algo que se deja atado desde el principio, no una conversación que se deja para después.
No. Lo ideal es trabajarlo desde el inicio, pero también se puede revisar y mejorar en webs o apps que ya existen. De hecho muchos proyectos arrancan precisamente porque algo no está funcionando bien y hay que entender por qué antes de cambiar nada.
Un rediseño parcial puede resolverse en pocas semanas. Un proyecto desde cero con varias iteraciones lleva más tiempo. Lo que no cambia es que los plazos se definen antes de empezar, con el alcance claro desde el principio.
En los proyectos de desarrollo web el diseño está incluido. Si lo que necesitas es una revisión o rediseño de algo que ya existe sin tocar el desarrollo, eso se presupuesta por separado según el alcance del trabajo.
Cuando el proyecto lo permite, sí. Hay decisiones de diseño que solo se validan viendo cómo alguien real interactúa con el producto. Sin eso, parte del trabajo es una suposición. Cuanto más crítico sea el flujo, más sentido tiene comprobarlo antes de lanzar.
El diseño gráfico se ocupa de la estética. El UX se ocupa de si lo que ves tiene sentido cuando lo usas. Los dos importan, pero confundirlos lleva a productos que se ven bien y funcionan mal. En nuestro caso los trabajamos juntos porque separarlos no tiene mucho sentido práctico.
Mucha gente piensa que contratar una agencia es solo para tener una web bonita, pero el diseño es lo de menos. Lo que realmente marca la diferencia es que la web cargue rápido, que Google la entienda bien y que quien entra sepa exactamente dónde hacer clic. Cuando eso falla, pierdes visitas sin darte cuenta: la gente se va antes de que puedas decirles nada.
Sí, si ya tienes web la miramos: velocidad, cómo está montada por dentro, cómo se ve en el móvil, si el SEO básico está bien o mal. No te mandamos un PDF lleno de jerga técnica; te contamos qué está haciendo que la gente no contacte y qué cambios tienen más sentido atacar primero.
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